En 1999, el Ayuntamiento de Pratdip y la Entidad Urbanística Colaboradora de Conservación de Planas del Rey (ECU) firman un convenio destinado a organizar la financiación del mantenimiento y de las obras necesarias en la urbanización.
El Ayuntamiento se compromete, entre otras medidas, a conceder cada año una subvención calculada sobre una parte del IBI recaudado en Planas del Rey. Por su parte, los propietarios aprueban un presupuesto extraordinario destinado a financiar las obras definidas en el estudio técnico elaborado el año anterior.
Este convenio constituye un paso importante, pero no significa que la urbanización haya sido recibida por el Ayuntamiento. Su finalidad es precisamente financiar las obras todavía necesarias antes de una posible integración en el municipio.
Un convenio preparado tras el estudio técnico de 1998
En septiembre de 1998, un estudio técnico había valorado en 47.234.044 pesetas, equivalentes a 283.882,32 euros, las intervenciones necesarias en el saneamiento, el abastecimiento de agua potable, el alumbrado público y la pavimentación de las calles.
Los documentos de 1999 muestran que esta valoración dio lugar a negociaciones entre el Consejo Rector de la ECU y el Ayuntamiento de Pratdip.
Durante su reunión del 13 de marzo de 1999, el Consejo Rector aborda un nuevo convenio que prevé una participación municipal equivalente al 50 % del IBI recaudado en la urbanización, así como una parte de los fondos recibidos en relación con la central nuclear.
El proyecto vuelve a examinarse el 10 de abril en presencia del alcalde Josep Fortuny y de varios concejales. Los participantes presentan este convenio como una etapa previa a la integración de Planas del Rey en el municipio.
El Ayuntamiento aprueba el convenio por unanimidad
El 22 de abril de 1999, el pleno del Ayuntamiento de Pratdip aprueba el convenio por unanimidad y autoriza al alcalde a firmar los documentos necesarios. La secretaria municipal, Gloria Sabaté Sabaté, certifica esta decisión el 3 de mayo de 1999.
El documento recuerda que las obras de urbanización no pudieron ser recibidas por el Ayuntamiento debido a las deficiencias existentes respecto al proyecto inicial. También reconoce que la ECU soporta elevados gastos de conservación, mientras que los residentes continúan pagando sus impuestos municipales sin poder deducir de ellos las cuotas abonadas a la entidad.
A la espera de una posible recepción de la urbanización, el Ayuntamiento acepta, por tanto, participar económicamente en su mantenimiento y en determinadas obras.
Una aportación calculada sobre el IBI recaudado en Planas del Rey
El convenio establece que el Ayuntamiento consigne cada año en su presupuesto una cantidad equivalente al 50 % del importe total del IBI efectivamente recaudado en la zona de Planas del Rey.
No se trata de una reducción individual del 50 % concedida a cada propietario. El IBI debe abonarse íntegramente. El convenio utiliza simplemente la mitad del importe total recaudado por este impuesto en la urbanización como referencia para calcular la aportación municipal destinada a la ECU.
Por tanto, la cuantía de esta aportación puede variar cada año en función de las cantidades efectivamente recaudadas por el Ayuntamiento.
Subvenciones municipales y ayudas externas
El convenio también prevé una aportación vinculada a los fondos que el Ayuntamiento recibe de ENRESA. Su importe debe calcularse aproximadamente en función del número de habitantes de Planas del Rey empadronados en el municipio. Sin embargo, el documento precisa que esta cantidad no puede determinarse de antemano y que el Ayuntamiento podrá revisarla.
El municipio se compromete asimismo a solicitar subvenciones públicas para la urbanización. Si se conceden, deberán transferirse íntegramente a la ECU.
Estas ayudas se destinarán a los gastos de conservación y a los proyectos propuestos por el Consejo Rector, previamente aprobados por el Ayuntamiento y acompañados de los justificantes necesarios. El convenio contempla que estos proyectos puedan financiarse hasta un 50 %, dentro de los límites establecidos en el acuerdo.
El acta de la asamblea general del 8 de agosto de 1999 menciona, entre otras cosas, la concesión de una subvención de 1.000.000 de pesetas (6.010,12 €) para instalar bocas de incendio.
Un presupuesto extraordinario de 55 millones de pesetas
Durante las reuniones celebradas en mayo y junio de 1999, el Consejo Rector prepara un presupuesto extraordinario destinado a financiar las obras previstas en el estudio técnico.
Aunque el estudio de septiembre de 1998 valoraba las obras en 47.234.044 pesetas, el presupuesto extraordinario presentado en 1999 asciende a 55.000.000 de pesetas (330.556,66 €). Los documentos disponibles no explican la razón exacta de este incremento.
Tras deducir aproximadamente 6.000.000 de pesetas correspondientes a subvenciones municipales (36.060,73 €), quedarían 49.000.000 de pesetas (294.495,16 €) por financiar durante dos ejercicios, es decir, unos 24.500.000 de pesetas (147.247,58 €) por ejercicio.
Los propietarios aprueban la financiación
El 8 de agosto de 1999 se celebra una asamblea general extraordinaria en la que participan 156 propietarios: 67 presentes y 89 representados.
El presidente de la ECU, Antonio Agredano, explica que el convenio planteado el año anterior ha sido renegociado y mejorado gracias a nuevas subvenciones, aprobado por unanimidad por el Ayuntamiento y firmado por ambas partes.
Para avanzar hacia la integración, todavía deben realizarse las obras y adaptaciones necesarias. El acta señala que la aportación destinada a cubrir el presupuesto extraordinario del ejercicio 1999-2000 se fija en 55.000 pesetas por propietario, equivalentes a 330,56 €, mediante una cantidad idéntica para todos.
La propuesta se somete a votación. Según el acta, el resultado es el siguiente:
- 130 votos a favor;
- 20 votos en contra;
- 1 voto nulo.
Queda así aprobado el presupuesto extraordinario destinado a financiar las obras previstas en el estudio técnico.
Una financiación organizada, pero todavía sin recepción municipal
El convenio de 1999 establece por primera vez un mecanismo que vincula directamente al Ayuntamiento, la ECU, las ayudas públicas y las aportaciones de los propietarios.
Sin embargo, no supone la recepción de Planas del Rey por parte del municipio. Los documentos explican, por el contrario, que las obras deben ejecutarse o finalizarse para adaptar la urbanización a las exigencias legales antes de su integración.
En 1999, el Ayuntamiento y la ECU disponen, por tanto, de un acuerdo financiero y los propietarios han aprobado su participación. Queda ahora ejecutar las obras y continuar el procedimiento destinado a que el municipio asuma la urbanización.
Jim – La Tribune de Planas




